
La cocina tradicional andaluza es extraordinariamente diversa y refleja la rica historia del sur de España. Se trata de la región más meridional y calurosa del país, bañada tanto por el mar Mediterráneo como por el océano Atlántico.
La región está formada por ocho provincias: Almería, Granada, Málaga, Jaén, Córdoba, Huelva, Cádiz y Sevilla, cuyo puerto fue en su día la puerta de entrada a Europa de productos procedentes de América, como las patatas, los tomates, los pimientos, el maíz y muchos otros.
Gracias a estos nuevos ingredientes, la cocina local (y, de hecho, la gastronomía mundial en su conjunto) se enriqueció notablemente, convirtiendo la región en un auténtico paraíso gastronómico.
Cada provincia cuenta con platos propios y singulares, pero la cocina tradicional española comparte una característica común: se basa en ingredientes sencillos, de proximidad y cultivados en estas tierras.
La cercanía al mar explica la abundancia de pescado y marisco en muchas recetas del sur. No obstante, el cerdo también ocupa un lugar muy importante en la cocina local. Comencemos, por tanto, nuestra introducción con los primeros platos: las sopas.
Sopas y primeros platos de Andalucía
Las sopas ocupan un lugar especial en la cocina andaluza. Debido al clima cálido de la región, las sopas frías son especialmente populares, mientras que durante los meses más frescos cobran protagonismo los platos calientes y contundentes.
Sopas frías de Andalucía
Gazpacho

El gazpacho es una de las sopas frías más famosas de Andalucía y, probablemente, la más reconocible de toda la gastronomía española. Los locales suelen referirse a él como el «rey de las sopas», especialmente durante los calurosos meses de verano.
Tradicionalmente se elabora con tomates, pimientos verdes, un trozo de pan remojado en agua y ajo. La cebolla y el pepino se añaden al gusto.
Todos los ingredientes se trituran, se diluyen con agua hasta obtener la textura deseada y se aderezan con aceite de oliva y vinagre. Un plato ligero y refrescante, perfecto para un día soleado de verano.
Salmorejo

El salmorejo es una sopa fría tradicional de Andalucía, originaria de Córdoba. A menudo se compara con el gazpacho; sin embargo, tanto por su sabor como por su textura, se trata de un plato completamente diferente.
La principal diferencia entre el salmorejo y el gazpacho radica en la mayor cantidad de pan y en la ausencia de agua añadida. Como resultado, la sopa es mucho más espesa, untuosa y presenta un característico color anaranjado.
El salmorejo se sirve bien frío y tradicionalmente se acompaña con jamón picado y huevo duro. Es un plato saciante pero refrescante, especialmente popular durante los meses más calurosos del verano.
Ajoblanco

El ajoblanco es una sopa fría tradicional de almendras de Andalucía, especialmente típica de las provincias de Granada y Málaga.
Se cree que el ajoblanco es anterior tanto al gazpacho como al salmorejo, ya que los tomates aún no habían llegado a España cuando Cristóbal Colón regresó de América.
En sus orígenes, este plato era común entre las clases más humildes, que calmaban el hambre remojando pan en agua, triturándolo y añadiendo una pequeña cantidad de almendras y vinagre.
Con el paso del tiempo, la receta ha permanecido prácticamente inalterada: el pan remojado en agua se tritura junto con ajo y almendras crudas, a lo que se añade aceite de oliva y un poco de vinagre. Tradicionalmente, el ajoblanco se sirve bien frío y se acompaña de uvas.
Sopas calientes de Andalucía
Durante los meses más frescos, las sopas calientes se vuelven especialmente populares en Andalucía: platos contundentes y aromáticos que tradicionalmente se preparan con caldos de pescado o de carne.
Gazpachuelo

El gazpachuelo es una sopa caliente tradicional de Málaga, considerada un plato clásico de los pescadores. Se elabora con patatas, marisco (aunque lo más habitual es utilizar pescado) y una emulsión a base de huevo y aceite, similar a la mayonesa.
El gazpachuelo es una de las recetas más tradicionales de la cocina andaluza y sorprende agradablemente por su sabor cremoso tan característico y por la sencillez de su preparación.
Sopa de picadillo tradicional andaluza

La sopa de picadillo es una sopa caliente tradicional de la gastronomía del sur de España, elaborada con caldo de pollo y enriquecida con carne, fideos y huevo. El nombre del plato procede del verbo picar, ya que todos los ingredientes se cortan en trozos muy pequeños.
Es una sopa sencilla, pero muy reconfortante y aromática. Se prepara cociendo a fuego lento un caldo con pollo y un hueso con algo de carne (de cerdo o de ternera), junto con verduras, generalmente zanahoria y puerro.
Una vez cocido el caldo, la carne y las verduras se retiran y se pican finamente, mientras que los fideos finos se cuecen en el propio caldo. Antes de servir, la sopa se reparte en platos hondos y se completa con la carne picada, las verduras y huevo duro. Muy a menudo se termina con unos trozos de jamón y hierbas frescas.
Puchero andaluz

El puchero andaluz es una sopa caliente espesa y muy nutritiva de la cocina tradicional andaluza, cuyo ingrediente principal son los garbanzos.
En sus orígenes, el puchero se consideraba un plato propio de las clases más humildes. El caldo se consumía por separado, mientras que la carne y las verduras restantes se reutilizaban como base para otros platos. De este modo, una sola olla podía durar varios días.
Aunque existen guisos similares en otras regiones de España, el puchero, rico y contundente, se considera originario de Andalucía. Aún hoy en día se cocina en grandes cantidades y rara vez se consume de una sola vez.
La receta es bastante sencilla: el caldo se cuece durante 2–3 horas con distintos tipos de carne, garbanzos y verduras. En ocasiones se añade chorizo para aportar un sabor y aroma más intensos.
El caldo colado se sirve por separado, con arroz o fideos finos cocidos en él, mientras que la carne y las verduras se disponen en una fuente grande y se colocan en la mesa como acompañamiento o se reutilizan en otros platos.
Platos de pescado y marisco de Andalucía
Espeto de sardinas

El espeto de sardinas es uno de los platos de pescado más emblemáticos de Andalucía, originario de Málaga. Consiste en cinco o seis sardinas pequeñas ensartadas en una caña y asadas sobre brasas.
Tradicionalmente, el espeto se prepara al fuego vivo, a menudo directamente en la playa, utilizando antiguas barcas de pesca llenas de arena a modo de parrillas improvisadas. Este método de cocción tan singular aporta al pescado un inconfundible aroma ahumado y realza su sabor natural.
Los locales aseguran que el espeto está en su mejor momento entre mayo y agosto. Aunque las sardinas se asan y se sirven durante todo el año, en los meses de verano resultan especialmente jugosas y sabrosas.
Solo hay una forma de comprobarlo por uno mismo: probar un espeto en alguno de los restaurantes a pie de playa conocidos como chiringuitos, que salpican la costa andaluza.
Pescaito frito

El pescaito frito es uno de los platos más reconocibles de la cocina andaluza, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. Hoy en día se puede encontrar en prácticamente cualquier bar o restaurante del sur de España.
El plato se compone de pequeños pescados o mariscos, ligeramente enharinados y fritos en aceite caliente. Su exterior crujiente y su interior tierno y jugoso convierten al pescaito frito en un auténtico símbolo de la cocina mediterránea.
Las anchoas, las sardinas pequeñas, el calamar u otros pescados blancos de tamaño reducido son los más utilizados. El pescaito frito se sirve caliente, normalmente acompañado de gajos de limón y sin salsas elaboradas, para no enmascarar el sabor fresco del mar.
Aunque se trata de un plato tradicional de Andalucía, el pescaito frito también es muy común en Valencia, Cataluña y en las Islas Baleares y Canarias.
Platos de carne de la cocina tradicional andaluza
A pesar de su cercanía al mar y de la abundancia de platos de pescado, las recetas a base de carne también desempeñan un papel importante en la cocina del sur de España. Son especialmente características de las provincias del interior, donde la gastronomía es más contundente y de carácter casero.
El cerdo, el jamón y los quesos son los ingredientes más habituales en estos platos, y las recetas destacan por su sencillez y su sabor intenso.
Flamenquín

El flamenquín es un popular plato de carne originario de Córdoba, una de las provincias de Andalucía. Desde luego, no es la opción más ligera, pero durante unas vacaciones y al descubrir la gastronomía local, merece sin duda la pena probarlo.
El plato consiste en lomo de cerdo relleno de jamón y queso, rebozado y frito hasta quedar crujiente y dorado.
El flamenquín se sirve con mayor frecuencia acompañado de patatas fritas o ensalada. Un plato contundente, sencillo y muy sabroso que refleja a la perfección el carácter de la cocina tradicional andaluza.
Alcauciles rellenos al estilo andaluz

Los alcauciles rellenos son un plato caliente tradicional de la gastronomía del sur de España, especialmente popular en primavera, cuando las alcachofas se encuentran en su mejor momento.
Las alcachofas limpias se rellenan con carne picada, a menudo con la adición de ajo, hierbas y especias,
y se guisan lentamente en una cazuela o sartén profunda hasta que quedan tiernas.
En algunas versiones de la receta se añade vino blanco o caldo a la salsa,
lo que aporta al plato un sabor más profundo y aromático.
Los alcauciles rellenos son un magnífico ejemplo de la cocina andaluza sencilla pero equilibrada,
en la que las verduras desempeñan un papel tan importante como la carne.
Este plato suele servirse como plato principal o como un contundente entrante caliente.
Ensaladas y platos fríos
En el clima caluroso de Andalucía, los platos fríos y las ensaladas ocupan un lugar destacado en la cocina local. Se preparan con verduras frescas, pescado y aceite de oliva, apostando por la sencillez, la estacionalidad y los sabores intensos.
Estos platos suelen servirse como entrante o como un almuerzo ligero durante los meses más cálidos del año.
Pipirrana

La pipirrana es una refrescante ensalada de verano originaria de la provincia de Jaén, perfectamente adaptada al clima caluroso andaluz.
La receta clásica incluye pocos ingredientes: tomates pelados, pimiento verde, huevo duro y atún. Sin embargo, el verdadero protagonismo de la pipirrana lo tiene su aliño. En un mortero, el aceite de oliva se machaca cuidadosamente junto con un trozo de pimiento verde, ajo, sal y las yemas de los huevos duros, creando una salsa espesa y de sabor intenso.
Como suelen decir en Jaén, el pan es un acompañamiento imprescindible de la pipirrana:
resulta casi imposible resistirse a mojarlo en los jugos aromáticos que quedan en el fondo del plato.
En algunas zonas de Andalucía también se añade pepino o aceitunas verdes, aportando nuevos matices de sabor.
Ensalada malagueña

La ensalada malagueña es un plato tradicional muy popular en Málaga, especialmente apreciado durante los meses de verano.
Sus ingredientes principales son la naranja, las patatas cocidas y el bacalao en salazón. Antes de su preparación, el bacalao se desala para eliminar el exceso de sal, obteniendo así una textura muy tierna y delicada.
En algunas variantes, el bacalao se sustituye por atún, dando lugar a una versión diferente de la ensalada. Se añaden huevo duro, aceitunas y cebolla para completar el plato, logrando una combinación equilibrada de sabores dulces, salados y frescos.
Tapas de Andalucía

Las tapas son pequeñas porciones que forman parte esencial de la cultura gastronómica de Andalucía.
Según una de las versiones más populares, las tapas surgieron en el siglo XIII por decreto del rey Alfonso X el Sabio. Para evitar que sus soldados bebieran en exceso, se ordenó a los mesoneros servir una pequeña ración de comida junto con las bebidas alcohólicas.
Otra explicación, de carácter más práctico, señala que las bebidas se cubrían con un trozo de pan o comida para protegerlas del polvo y los insectos (la palabra española tapa significa «cubierta» o «tapa»).
Hoy en día, la tradición de las tapas está más viva que nunca. En algunos bares andaluces, una bebida refrescante puede ir acompañada de sencillos aperitivos como frutos secos, aceitunas o patatas fritas.
En otros establecimientos más tradicionales, a los clientes se les ofrecen pequeñas raciones de calamares fritos, gambas, tortilla, ensaladas y otros platos. Qué se servirá exactamente suele ser una sorpresa, y precisamente ahí reside parte del encanto de las tapas.
Postres y dulces de Andalucía
Los dulces del sur de España guardan un gran parecido con los postres de Oriente Medio, y no es casualidad. La cocina andaluza estuvo profundamente influenciada por la cultura árabe, razón por la cual ingredientes como la miel, el anís, las almendras y las nueces son tan habituales en la repostería local.
Muchos dulces tradicionales andaluces se elaboran siguiendo recetas con varios siglos de antigüedad y son especialmente populares durante las festividades y celebraciones religiosas.
Pestiños

Los pestiños son un dulce tradicional del sur de España, muy popular tanto en épocas festivas como a lo largo del año. Consisten en pequeñas porciones de masa, con forma de pañuelo doblado, que se fríen en aceite de oliva.
A la masa se le suelen añadir semillas de sésamo y anís, mientras que los pestiños ya fritos se espolvorean con azúcar o se bañan en miel aromática.
Son especialmente habituales en Navidad y durante la Semana Santa, cuando se pueden encontrar en prácticamente todas las pastelerías andaluzas.
Alfajor
Muy popular en Andalucía, el alfajor es un dulce de forma cilíndrica y textura compacta, elaborado a base de almendras, nueces y miel.
Este postre también tiene raíces árabes y se caracteriza por su sabor intenso y su consistencia densa.
El alfajor suele servirse acompañado de café o té y, debido a su riqueza, incluso una pequeña porción es suficiente para saciar el apetito.
Piononos de Santa Fe

Los piononos de Santa Fe son pequeños bizcochos enrollados, empapados en almíbar, rellenos de crema pastelera y cubiertos con una capa caramelizada. Son originarios de la localidad de Santa Fe, situada cerca de Granada.
El postre recibe su nombre del papa Pío IX (conocido en español como Pío Nono) y hoy en día los piononos se consideran uno de los símbolos gastronómicos de la provincia de Granada.
Se sirven fríos y normalmente se compran de forma individual, lo que los convierte en una opción perfecta para disfrutar de un dulce sobre la marcha.
Amarguillos
Los amarguillos son galletas de almendra y una especialidad emblemática de la localidad de Medina Sidonia, en la provincia de Cádiz.
Se elaboran con mazapán dulce y almendras amargas, que le dan al postre un toque característico y un sabor más intenso.
Los amarguillos se preparan tradicionalmente siguiendo recetas familiares transmitidas de generación en generación y son especialmente populares durante las fiestas locales.
Cada pueblo de Andalucía cuenta con su propio plato o dulce emblemático, y pedirlo nunca es un error. La región sabe cómo conquistar incluso al viajero más hambriento.
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