Qué ver en Alicante: principales lugares de interés

Lugares de interés de Alicante

Alicante es uno de los destinos turísticos más populares de la Costa Blanca. La ciudad es conocida no solo por sus playas y su clima suave, sino también por su rica historia, que se remonta a más de dos mil años. Aquí puedes subir al Castillo de Santa Bárbara, pasear por el pintoresco barrio de Santa Cruz, recorrer la famosa Explanada de España y disfrutar de vistas panorámicas al mar Mediterráneo.

Si estás planeando un viaje y buscas qué ver en Alicante, esta guía te ayudará a organizar una ruta cómoda por los principales lugares de interés de la ciudad y descubrir los rincones más interesantes de la capital turística de la Costa Blanca.

Contenido

Qué ver en Alicante: ruta por los principales lugares de interés

La mayoría de los principales lugares de interés de Alicante se encuentran cerca unos de otros, por lo que el casco histórico resulta muy cómodo para recorrer a pie. Si comienzas la visita temprano por la mañana, es perfectamente posible ver los principales atractivos turísticos de la ciudad en un solo día completo.

Sin embargo, conviene tener en cuenta que Alicante está considerada una de las ciudades más soleadas de España. Esto se nota especialmente en verano, cuando la temperatura empieza a subir rápidamente desde primeras horas del día. Por ello, es recomendable llevar agua, protector solar y un sombrero o gorra para recorrer la ciudad.

Para visitar algunos lugares de interés, especialmente el Castillo de Santa Bárbara, conviene reservar al menos dos o tres horas. Si además planeas disfrutar de la playa, visitar museos y descubrir tranquilamente el ambiente de la ciudad, lo ideal es dedicar a Alicante entre dos y tres días.

Lo más práctico es comenzar la ruta precisamente por el Castillo de Santa Bárbara, visible prácticamente desde cualquier punto de la ciudad.

Castillo de Santa Bárbara

Castillo de Santa Bárbara en Alicante

El Castillo de Santa Bárbara es una de las fortificaciones más grandes e impresionantes de España. Desde hace siglos domina Alicante desde la cima del monte Benacantil, a 166 metros sobre el nivel del mar.

Las primeras fortificaciones en la montaña existían ya durante la época musulmana, y el castillo comenzó a tomar forma en el siglo IX. Gracias a su ubicación estratégica, controló durante siglos los accesos a la ciudad y a la costa mediterránea.

La propia palabra «castillo» refleja su función militar. Aquí nunca hubo palacios reales ni lujosas residencias de la nobleza. Santa Bárbara fue construido principalmente con fines defensivos, algo que todavía recuerdan sus enormes murallas, bastiones, troneras, antiguos cañones y dependencias subterráneas.

La larga historia del castillo está llena de acontecimientos. A lo largo de los siglos, Santa Bárbara sufrió numerosos asedios, bombardeos, conquistas y destrucciones. Desempeñó un papel especialmente importante durante los numerosos conflictos militares que tuvieron lugar en la costa oriental de España. En el siglo XVIII fue perdiendo gradualmente su importancia defensiva y durante algún tiempo se utilizó como prisión.

Vistas y lugares destacados del Castillo de Santa Bárbara en Alicante

Hoy en día, dentro del castillo funcionan salas de exposiciones que cuentan la historia de Alicante y de Santa Bárbara. Aquí pueden verse fotografías antiguas de la ciudad, hallazgos arqueológicos, documentos y materiales dedicados a la evolución de la fortaleza a lo largo de los siglos. La mayor parte de la información está disponible en español, aunque incluso sin conocer el idioma la exposición permite comprender mejor la historia de este lugar.

Historiadores y arqueólogos han reconstruido paso a paso muchas páginas del pasado del castillo, mostrando cómo cambiaron sus fortificaciones y cómo se llevó a cabo la gran restauración finalizada en 1963. Gracias a estos trabajos, hoy los visitantes pueden contemplar Santa Bárbara en su aspecto actual.

También merece la pena destacar que la entrada al recinto del castillo sigue siendo gratuita. Para recorrer las principales zonas y exposiciones suelen ser necesarias al menos dos horas, aunque los aficionados a la historia y la fotografía pueden pasar aquí fácilmente medio día.

Después de visitar el castillo, la ruta desciende poco a poco hacia el casco antiguo, hasta el pintoresco barrio de Santa Cruz, considerado el rincón con más encanto de Alicante.

Barrio de Santa Cruz

Casco antiguo de Alicante - barrio de Santa Cruz

Santa Cruz es el barrio histórico con más encanto de Alicante, situado a los pies del monte Benacantil. Es aquí donde mejor se conserva la imagen del casco antiguo, con sus calles estrechas, casas encaladas y la característica arquitectura mediterránea.

Tras descender desde el Castillo de Santa Bárbara, la ruta conduce de forma natural hasta este lugar. El barrio comenzó a formarse después de la reconquista de la ciudad a los musulmanes en el siglo XIII y hoy está considerado uno de los rincones más pintorescos de Alicante.

Santa Cruz recuerda a un pequeño pueblo andaluz que hubiera aparecido por casualidad en el centro de una ciudad turística. Sus estrechas escaleras, calles sinuosas y fachadas blancas crean una atmósfera especial que contrasta enormemente con las zonas más modernas de Alicante.

Los vecinos sienten un gran orgullo por su barrio y decoran sus casas con flores, cerámica y diversos elementos ornamentales. Prácticamente en cada esquina se puede descubrir un patio acogedor, una puerta de colores o un bonito balcón, por lo que la zona es especialmente apreciada por los fotógrafos.

Paseando por Santa Cruz es fácil imaginar cómo era Alicante hace varios siglos. Aquí no hay grandes monumentos en el sentido habitual del término: el principal valor del barrio es su atmósfera auténtica.

Poco a poco, las calles de Santa Cruz nos llevan hasta una de las iglesias más antiguas de la ciudad: la Basílica de Santa María, construida sobre el emplazamiento de una antigua mezquita tras la Reconquista.

Basílica de Santa María

Basílica de Santa María en Alicante

La Basílica de Santa María está considerada la iglesia más antigua de Alicante y uno de los monumentos más importantes de la arquitectura religiosa de la ciudad. Se encuentra junto al barrio de Santa Cruz y es una parada imprescindible durante cualquier paseo por el casco histórico.

La historia del templo está estrechamente ligada a la Reconquista. Tras el regreso de Alicante al dominio cristiano, la iglesia fue construida sobre el emplazamiento de la antigua mezquita de la ciudad, convirtiéndose así en un símbolo de la transición del periodo musulmán a una nueva etapa de su historia.

La construcción de la basílica se prolongó entre los siglos XIV y XVI. Durante este tiempo el templo fue reconstruido y restaurado en varias ocasiones tras sufrir diferentes daños. Uno de los incendios más importantes afectó gravemente a la estructura original, por lo que muchos elementos del edificio pertenecen a épocas posteriores.

Desde el exterior, la basílica llama la atención por su hermosa fachada barroca y sus dos torres. En el interior se respira una atmósfera tranquila y fresca, especialmente agradable después de recorrer las soleadas calles de Alicante. Los interiores están decorados con antiguos altares, obras de arte religioso y diversos objetos históricos.

Incluso si no te interesa especialmente la religión, merece la pena entrar unos minutos. Es uno de esos lugares donde se percibe con especial claridad la historia centenaria de la ciudad y el paso de las distintas épocas, reflejadas en los muros del viejo Alicante.

La visita a la basílica suele ser gratuita, aunque algunas zonas concretas o exposiciones temporales pueden requerir una pequeña entrada. Normalmente, entre 20 y 30 minutos son suficientes para recorrer el templo.

Desde la Basílica de Santa María, la ruta continúa hacia la Concatedral de San Nicolás, otro importante monumento religioso y uno de los símbolos del centro histórico de Alicante.

Concatedral de San Nicolás

Concatedral de San Nicolás en Alicante

La Concatedral de San Nicolás es el principal templo de Alicante y uno de los monumentos religiosos más importantes de la ciudad. Está dedicada a San Nicolás de Bari, considerado patrón de Alicante y protector de marineros, viajeros y habitantes locales.

La concatedral fue construida en el siglo XVII sobre el emplazamiento de una antigua mezquita musulmana. El edificio está realizado en estilo renacentista español con elementos barrocos y se diferencia notablemente de la cercana Basílica de Santa María. Gracias a sus líneas sobrias y proporciones armoniosas, el templo presenta un aspecto a la vez majestuoso y elegante.

La principal característica arquitectónica de la concatedral es su gran cúpula azul de unos 45 metros de altura, visible desde distintos puntos del centro histórico. En el interior destacan la amplia nave, las capillas ricamente decoradas y la Capilla de la Comunión, considerada por muchos como uno de los ejemplos más bellos del barroco valenciano.

Para los habitantes de Alicante, la concatedral tiene un significado especial. Aquí se celebran las principales festividades religiosas de la ciudad, solemnes ceremonias y actos relacionados con la veneración de San Nicolás.

La Basílica de Santa María y la Concatedral de San Nicolás se encuentran a tan solo unos minutos a pie una de otra, por lo que la mayoría de los visitantes las recorren durante el mismo paseo por el casco histórico. No obstante, conviene tener en cuenta que durante los oficios religiosos el acceso turístico puede estar limitado.

Incluso si no tienes previsto profundizar en la arquitectura religiosa, la concatedral merece una visita como uno de los símbolos de Alicante y una parte importante de la historia de la ciudad.

Desde aquí la ruta continúa hacia una de las atracciones más originales de Alicante: la famosa Calle de las Setas, especialmente popular entre las familias con niños y los amantes de los espacios urbanos singulares.

Calle de las Setas en Alicante

Calle de las Setas en Alicante

La Calle de las Setas es una de las atracciones más originales y reconocibles de Alicante. Se trata de la calle peatonal San Francisco (Calle San Francisco), famosa por sus coloridas figuras decorativas de enormes setas, caracoles, escarabajos y otros personajes de cuento.

La calle tiene una longitud aproximada de 340 metros, aunque su popularidad entre los visitantes supera con creces sus dimensiones. Las setas de diferentes formas y colores transformaron rápidamente una calle urbana corriente en uno de los lugares más fotografiados de Alicante.

Resulta curioso que hace apenas unos años esta zona no despertara especial interés ni entre los turistas ni entre los residentes. Entre 2013 y 2014, el Ayuntamiento decidió transformar completamente la imagen de la calle, convirtiéndola en un colorido espacio público para pasear y disfrutar en familia.

El proyecto tuvo tanto éxito que poco a poco cambió el ambiente de todo el barrio. Donde antes había locales vacíos, comenzaron a aparecer cafeterías, tiendas y visitantes, y la calle se convirtió en uno de los símbolos del Alicante moderno.

Este lugar gusta especialmente a las familias con niños, que disfrutan haciéndose fotos junto a las gigantescas setas, subiendo a las figuras decorativas y buscando personajes escondidos entre ellas.

Incluso si viajas sin niños, un paseo por la Calle de las Setas solo te llevará unos minutos y será una agradable pausa después de recorrer los monumentos históricos de la ciudad.

Desde aquí la ruta conduce al famoso paseo de la Explanada de España, una de las zonas más bonitas para caminar en Alicante y el lugar preferido para los paseos junto al mar al atardecer.

Explanada de España

Paseo de la Explanada en Alicante

La Explanada de España está considerada uno de los lugares más emblemáticos de Alicante y el principal paseo tanto para los visitantes como para los propios alicantinos.

El paseo discurre junto al puerto y el litoral, conectando el centro histórico con el mar. Es aquí donde muchas personas acuden después de visitar los principales monumentos para caminar tranquilamente bajo las palmeras, tomar un café o simplemente disfrutar del ambiente de un auténtico destino mediterráneo.

La principal característica de la Explanada es su famoso mosaico con forma de olas marinas. El pavimento está formado por más de seis millones de teselas de color rojo, blanco y negro que crean el efecto visual de un mar en movimiento. Gracias a este diseño, la Explanada se ha convertido en uno de los símbolos de Alicante y en uno de los lugares más fotografiados de la ciudad.

Durante el día reina un ambiente tranquilo: funcionan numerosas cafeterías y puestos de helados, y la sombra de las palmeras ofrece un agradable refugio del sol tras recorrer el casco histórico. Al caer la tarde, el paseo cobra vida y se convierte en uno de los principales centros de la actividad urbana.

En la Explanada es habitual encontrar músicos y artistas callejeros, mientras que pintores y retratistas exponen sus obras. Además, numerosos restaurantes invitan a degustar la gastronomía local y los frescos productos del mar. Es precisamente en este momento cuando mejor se percibe la esencia del Alicante mediterráneo.

El paseo tiene una longitud aproximada de 500 metros. Comienza junto al puerto y termina cerca del acogedor Parque de Canalejas, que también merece una parada durante la visita.

Continuando el recorrido junto al mar, llegamos al Puerto de Alicante, una zona moderna con yates, restaurantes y magníficas vistas del Castillo de Santa Bárbara dominando el horizonte de la ciudad.

Puerto de Alicante

Puerto de Alicante y paseo marítimo

El Puerto de Alicante es uno de los más importantes de la Costa Blanca y una parte fundamental de la vida de la ciudad. Hoy en día no solo funciona como puerto comercial y de cruceros, sino también como una popular zona de paseo que conecta de forma natural el centro histórico con el mar.

Durante siglos, el puerto desempeñó un papel clave en el desarrollo de Alicante como ciudad comercial del Mediterráneo. Por sus muelles pasaban mercancías procedentes de toda Europa y del norte de África, y su ubicación estratégica favoreció el crecimiento económico de la región.

Hoy el ambiente es muy diferente. A lo largo de los muelles se alinean yates y embarcaciones de recreo, mientras que restaurantes, cafeterías y modernos espacios comerciales y de ocio animan la zona. Muchos visitantes vienen aquí no solo por las vistas, sino también para disfrutar del ritmo pausado de la vida mediterránea.

El puerto resulta especialmente pintoresco al atardecer, cuando se enciende la iluminación del paseo marítimo y las siluetas de los yates y del Castillo de Santa Bárbara destacan sobre el cielo teñido por la puesta de sol. Es uno de los momentos favoritos tanto para los residentes como para quienes visitan Alicante.

Desde el puerto se obtienen excelentes vistas del castillo, de la Explanada de España y de la playa del Postiguet. Además, desde aquí parten paseos en barco por la costa y excursiones a la isla de Tabarca, uno de los lugares más interesantes para visitar cerca de Alicante.

Incluso si no tienes previsto realizar una excursión marítima, merece la pena dedicar algo de tiempo a recorrer el puerto. Es uno de los mejores lugares de la ciudad para pasear junto al mar y tomar bonitas fotografías.

Si después de recorrer el puerto, el paseo marítimo y el centro histórico te apetece profundizar en el pasado de Alicante, merece la pena desviarse ligeramente de la ruta principal para visitar el Museo Arqueológico MARQ. Aunque se encuentra algo alejado de las calles más turísticas, sus modernas exposiciones y su rica colección de piezas arqueológicas lo convierten en uno de los museos más interesantes no solo de la ciudad, sino de toda España.

Museo Arqueológico de Alicante (MARQ)

Museo Arqueológico de Alicante MARQ

El Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) es uno de los atractivos culturales más interesantes de la ciudad. Sus exposiciones recorren la historia de la provincia de Alicante desde la Prehistoria hasta la actualidad, permitiendo seguir la evolución de la región a lo largo de varios milenios.

El museo se encuentra en el antiguo Hospital de San Juan de Dios y destaca por su enfoque moderno en la presentación de los contenidos. Aquí las colecciones arqueológicas tradicionales se combinan con tecnologías multimedia, exposiciones interactivas y reconstrucciones visuales de antiguos asentamientos. Precisamente por este enfoque innovador, el MARQ recibió el prestigioso premio «Museo Europeo del Año».

La exposición permanente está dividida en varias salas temáticas dedicadas a la Prehistoria, la cultura ibérica, la época romana, la Edad Media y otros periodos posteriores de la historia de la región. Además de su colección permanente, el museo organiza regularmente importantes exposiciones internacionales que atraen visitantes de toda España y del extranjero.

Incluso si normalmente no visitas museos arqueológicos, el MARQ puede sorprenderte gratamente. Las exposiciones están diseñadas para resultar interesantes no solo para especialistas, sino también para viajeros que desean comprender mejor la historia de Alicante y de la Costa Blanca.

Para visitar el museo conviene reservar al menos entre una hora y media y dos horas. Los aficionados a la historia pueden pasar aquí fácilmente medio día, especialmente cuando hay exposiciones temporales.

Por cierto, los jueves y sábados, muy cerca del museo, se celebra uno de los mayores mercadillos de la ciudad: el Mercadillo de Teulada. Aquí se pueden comprar frutas frescas, productos locales, recuerdos y descubrir el ambiente cotidiano de Alicante que rara vez se aprecia en las zonas más turísticas.

Después de conocer la historia de la ciudad, es el momento de dirigirse al mar y descubrir las playas de Alicante, que han convertido a esta ciudad en uno de los destinos más populares de la Costa Blanca.

Playas de Alicante

Playas de Alicante en la Costa Blanca

Las playas de Alicante son una de las principales razones por las que millones de turistas eligen cada año la Costa Blanca para sus vacaciones. Gracias al suave clima mediterráneo, la temporada de baño aquí se prolonga mucho más que en muchas otras regiones de Europa.

Uno de sus mayores atractivos es que el mar se encuentra a solo unos minutos a pie del centro histórico. Después de recorrer el Castillo de Santa Bárbara, el casco antiguo y el paseo marítimo, es posible llegar casi de inmediato a una playa de arena y disfrutar de un descanso junto al mar.

La principal playa urbana es la Playa del Postiguet, situada justo al pie del Castillo de Santa Bárbara. Gracias a su ubicación, es muy popular tanto entre los visitantes como entre los residentes. La playa cuenta con arena fina y clara y dispone de todos los servicios necesarios para una estancia cómoda: duchas, aseos, puestos de socorrismo, zonas infantiles y chiringuitos.

Quienes prefieran playas más amplias deberían fijarse en la Playa de San Juan. Con una longitud aproximada de 7 kilómetros, incluso en temporada alta suele ser más fácil encontrar espacio libre. San Juan está considerada una de las mejores playas no solo de Alicante, sino de toda la Costa Blanca. Es un lugar muy apreciado por familias con niños, aficionados a los deportes acuáticos y quienes simplemente desean pasar un día junto al mar.

Otra buena opción es la Playa de la Albufereta, situada entre el centro de Alicante y San Juan. Gracias a su ambiente más tranquilo, suele ser la elección de quienes buscan zonas menos concurridas para relajarse.

A lo largo de muchas de las playas discurren agradables paseos marítimos repletos de restaurantes, cafeterías y chiringuitos donde se pueden degustar mariscos frescos, arroces y otras especialidades de la cocina mediterránea. Pasear por estas zonas al atardecer, cuando baja la temperatura y el sol comienza a ocultarse en el horizonte, resulta especialmente agradable.

Incluso si has venido a Alicante principalmente por sus monumentos y lugares de interés, merece la pena reservar algo de tiempo para disfrutar del mar. La combinación de patrimonio histórico, playas cómodas y ambiente mediterráneo relajado es precisamente lo que convierte a Alicante en uno de los destinos turísticos más populares de España.

Después de recorrer la ciudad y disfrutar de sus playas, llega el momento de descubrir la gastronomía de Alicante y conocer los platos que no pueden faltar durante la visita.

Dónde comer en Alicante y qué probar

Alicante está considerada uno de los centros gastronómicos de la Costa Blanca. Gracias a la proximidad del mar y a siglos de tradición culinaria, aquí se ha desarrollado una gastronomía propia en la que el pescado, los mariscos y los arroces desempeñan un papel fundamental.

Paella valenciana, plato tradicional de la región

Lo primero que merece la pena probar en Alicante no es solo la famosa paella, sino también los arroces tradicionales de la zona, de los que los habitantes de la región se sienten especialmente orgullosos. Muchos viajeros se sorprenden al descubrir que en Alicante existen varias decenas de recetas tradicionales de arroz, muchas de ellas exclusivas de esta zona.

Uno de los platos más conocidos es el arroz a banda, preparado con un intenso caldo de pescado. Históricamente, este plato nació entre los pescadores locales y hoy está considerado una de las grandes señas de identidad gastronómicas de la provincia de Alicante. También son muy populares el arroz negro, elaborado con tinta de sepia, el arroz del senyoret, con marisco pelado, y otras muchas variedades de arroces con pescado y marisco.

Los amantes de los productos del mar no deberían dejar de probar las gambas rojas de la Costa Blanca, los calamares frescos, el pulpo y los tradicionales aperitivos elaborados con pescado en salazón. Muchos de estos platos se preparan de forma sencilla para conservar al máximo el sabor de los productos frescos del Mediterráneo.

Entre los aperitivos más populares destacan las tapas, las croquetas, el jamón, las anchoas y la tradicional coca, una masa horneada abierta con distintos ingredientes. Durante los meses más frescos también es posible encontrar la olleta alicantina, un plato tradicional y contundente elaborado con arroz, verduras y legumbres.

En cuanto a las bebidas, muchos visitantes optan por la sangría, aunque los propios españoles suelen preferir el más ligero tinto de verano, una refrescante mezcla de vino tinto y refresco de limón. En los días más calurosos también merece la pena probar la horchata o los vinos de la provincia de Alicante.

Para descubrir la auténtica cocina local, muchos alicantinos recomiendan dirigirse a El Barrio, el casco histórico de Alicante, que al caer la tarde se transforma en una de las principales zonas gastronómicas de la ciudad. Aquí se concentran numerosos bares de tapas, tabernas tradicionales y pequeños restaurantes donde degustar la cocina local y disfrutar del ambiente nocturno de Alicante.

Restaurantes y bares de tapas en El Barrio de Alicante

Otro lugar muy interesante para realizar descubrimientos gastronómicos es el Mercado Central de Alicante. Aquí se pueden encontrar pescados y mariscos fresquísimos, quesos locales, jamón y muchos otros productos utilizados en la cocina tradicional de la región. Muchos residentes acuden no solo para hacer sus compras, sino también para disfrutar de los pequeños bares gastronómicos situados dentro del mercado.

Un pequeño consejo de los propios alicantinos: si quieres probar un buen arroz al estilo de Alicante, elige restaurantes donde coman los propios españoles y donde los arroces se encarguen con antelación. Para la población local, el arroz no es simplemente una comida, sino una parte fundamental de la cultura gastronómica de la región.

Después de descubrir la cocina de Alicante, conviene conocer algunos consejos prácticos que te ayudarán a ahorrar tiempo con el aparcamiento, los desplazamientos por la ciudad y la organización de tu viaje por libre.

Información útil para visitar Alicante

Aparcamiento en Alicante

Alicante está considerada una de las ciudades más cómodas de la Costa Blanca para viajar por libre en coche. La mayoría de los principales lugares de interés se encuentran relativamente cerca unos de otros, aunque en el centro histórico el número de plazas de aparcamiento es limitado, especialmente durante la temporada alta y los fines de semana.

Si tienes previsto visitar el casco antiguo, el barrio de Santa Cruz, las iglesias, la Explanada y el puerto, lo más práctico es utilizar los aparcamientos subterráneos del centro. Permiten dejar el vehículo durante varias horas y recorrer la ciudad cómodamente a pie. Entre las opciones más populares, muchos visitantes eligen los aparcamientos situados cerca del puerto, de la Plaza de los Luceros y de la zona del Mercado Central.

Al aparcar en la calle, conviene prestar atención al color de la señalización. En las zonas céntricas es muy habitual la Zona Azul, donde el estacionamiento está limitado en el tiempo y se paga mediante parquímetros o aplicaciones móviles. Estas plazas están destinadas principalmente al aparcamiento de corta duración.

Si tu objetivo principal es disfrutar de la playa, para la Playa del Postiguet resulta más cómodo utilizar los aparcamientos situados junto al puerto y el paseo marítimo. En el caso de la Playa de San Juan, la situación suele ser más sencilla: a lo largo de la Avenida de Niza y las calles cercanas normalmente es posible encontrar más plazas disponibles que en el centro de Alicante.

Otro consejo útil: durante los meses de verano es mejor llegar al centro de la ciudad por la mañana. A medida que avanza el día, el número de plazas libres disminuye considerablemente y encontrar aparcamiento puede llevar bastante más tiempo.

Cómo visitar el Castillo de Santa Bárbara

Si tienes previsto visitar el Castillo de Santa Bárbara en coche, conviene tener en cuenta que es posible llegar hasta la fortaleza, aunque el aparcamiento dentro del recinto es limitado para los visitantes. En la práctica, muchos turistas dejan el coche en el aparcamiento de La Ereta o cerca del museo MARQ y continúan el recorrido a pie.

La entrada al castillo desde la ciudad sigue siendo gratuita. Para quienes no deseen subir caminando por la ladera del monte Benacantil, existe un ascensor situado junto a la Playa del Postiguet, en la Avenida Juan Bautista Lafora, frente a la pasarela peatonal y la parada de autobús. El trayecto de subida cuesta aproximadamente 2,70 €, mientras que la bajada es gratuita. Las entradas suelen adquirirse directamente en el lugar.

Otra alternativa cómoda es el tuk-tuk turístico que conecta el centro de la ciudad con el castillo. El precio del trayecto suele rondar los 5 € por persona. Esta opción resulta especialmente práctica durante los calurosos días de verano o para quienes prefieren ahorrar energía antes de recorrer el recinto de la fortaleza.

Cuándo es mejor pasear por Alicante

Alicante está considerada una de las ciudades más soleadas de España. Durante el verano las temperaturas suelen superar los +30 °C, por lo que las visitas al centro histórico y al Castillo de Santa Bárbara se disfrutan más a primera hora de la mañana o a partir de las 17:00.

No olvides llevar agua, protector solar y una gorra o sombrero, especialmente si tienes previsto subir al castillo o pasear por el barrio de Santa Cruz, donde parte del recorrido transcurre por zonas muy expuestas al sol.

Cuántos días dedicar a Alicante

Los principales lugares de interés de Alicante pueden visitarse perfectamente en un solo día intenso. Sin embargo, si también quieres disfrutar de las playas, visitar museos, descubrir la gastronomía local y explorar los alrededores de la Costa Blanca, lo ideal es dedicar a la ciudad entre dos y tres días.

💡 Para recorrer Alicante y sus alrededores resulta muy práctico disponer de un coche. Así podrás visitar playas, miradores y lugares de interés de la costa sin depender de horarios, además de descubrir otras localidades cercanas de la Costa Blanca.

Después de descubrir la ciudad, merece la pena prestar atención a sus alrededores. Muy cerca de Alicante encontrarás pintorescos destinos costeros, ciudades históricas y espacios naturales que pueden visitarse fácilmente en una excursión de un día.

Qué ver cerca de Alicante

Si ya has visitado los principales lugares de interés de Alicante, reserva al menos un día para explorar los alrededores. La provincia de Alicante está considerada una de las más interesantes de España: aquí encontrarás pueblos medievales situados sobre peñascos, parques naturales con cascadas, encantadores destinos costeros y algunas de las mejores playas de la Costa Blanca.

💡 Para moverte cómodamente por la región, te recomendamos alquilar un coche en Alicante 🚗. Esto te permitirá recorrer la costa sin limitaciones y visitar varios lugares interesantes en un solo día.

  • Qué ver cerca de Alicante — una ruta preparada por algunos de los lugares más populares de la provincia, incluyendo Guadalest, las Fuentes del Algar y actividades para toda la familia.
  • Guadalest — uno de los pueblos de montaña más bonitos de España, con castillo, museos y espectaculares vistas sobre el embalse de aguas turquesas.
  • Fuentes del Algar — un paraje natural con cascadas, piscinas naturales y senderos entre verdes barrancos.
  • Parques temáticos de Benidorm — una excelente opción para disfrutar en familia con parques acuáticos y temáticos.
  • Benidorm — el destino más famoso de la Costa Blanca, conocido por sus rascacielos, miradores y extensas playas de arena.
  • Torrevieja — un popular destino costero con paseo marítimo, parques naturales y las famosas lagunas saladas.
  • Altea — una encantadora ciudad blanca de artistas con un acogedor casco antiguo y magníficas vistas al mar.
  • Calpe — un destino costero situado al pie del famoso Peñón de Ifach, uno de los símbolos de la Costa Blanca.
  • Dénia — una ciudad costera con encanto, castillo, puerto y conexiones marítimas con las Islas Baleares.

Gracias a la buena red de carreteras, la mayoría de estos lugares se encuentran a menos de una hora en coche de Alicante, por lo que resultan perfectos para excursiones por libre incluso durante unas vacaciones cortas.

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